El gobierno belga se asocia con el gigante energético francés Engie para reactivar la energía nuclear en su matriz energética, ya que el aumento vertiginoso de los precios de la electricidad, impulsado por las continuas interrupciones en el estrecho de Ormuz y la incertidumbre en Oriente Medio, ya ha elevado la inflación del país al 4% en abril.
El acuerdo busca alcanzar un consenso sobre la adquisición de la flota nuclear antes del 1 de octubre, pero aún no está claro cuánto pagará Bélgica por este renacimiento nuclear. El país cuenta con siete reactores nucleares: cuatro en Doel, en Flandes Oriental, y tres en Tihange, en Valonia. Dos de ellos siguen en funcionamiento: Doel 4 y Tihange 3. Sus licencias de operación se prorrogaron recientemente hasta 2035, pero ante las vulnerabilidades puestas de manifiesto por la crisis energética, el gobierno podría considerar una prórroga adicional.
“Con ello, el gobierno asume la responsabilidad del suministro energético a largo plazo del país, con el objetivo de desarrollar una actividad financiera y económicamente viable que respalde la seguridad del suministro, los objetivos climáticos, la resiliencia industrial y la prosperidad socioeconómica”, reza el comunicado de prensa del gobierno belga y Engie.
Bélgica tenía previsto abandonar la energía nuclear en 2025, pero la invasión rusa de Ucrania en 2022 disparó los precios del gas y la electricidad, obligando a replantear la estrategia; pese a la resistencia política, el parlamento derogó en mayo de 2025 la ley que imponía el cierre de los reactores, en un contexto de nueva crisis energética que ha encarecido la luz más de un 50%, lo que llevó al primer ministro Bart De Wever a alcanzar un acuerdo con Engie para estudiar la adquisición de la central nuclear y detener su desmantelamiento.
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