Las centrales nucleares españolas están diseñadas para operar en condiciones de olas de calor, dadas las altas temperaturas que se suelen registrar en verano en nuestro país. Disponen de torres de refrigeración, se refrigeran con agua de mar o cuentan con sistemas diseñados específicamente para afrontar estas situaciones.
Las centrales nucleares españolas que se refrigeran con agua de río como Ascó I y II (Tarragona), Cofrentes (Valencia) y Trillo (Guadalajara) están equipadas con torres de refrigeración, es decir, no vierten el agua que se utiliza para refrigerar el condensador directamente al río. Sus torres de refrigeración permiten disipar el calor al aire, disminuyendo así su temperatura y evitando el impacto ambiental.
Es importante destacar que, cuando una central nuclear reduce potencia o para debido a esta situación, se hace para proteger el ecosistema acuático, evitando liberar agua demasiado caliente al río, respetando siempre los límites regulatorios. Las paradas o reducciones de potencia en centrales por olas de calor en ningún caso afectan a la seguridad de las mismas.
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